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Política de pacotilla y la prensa

  • 12 mar 2017
  • 3 Min. de lectura

Jesús Gil y Gil

La verdad es que por conocimientos y por experiencia me considero un experto en asuntos políticos; no sólo por continuar siendo presidente de la Asociación Española de Consultores Políticos, en horas bajas, como todo, pero básicamente porque estoy ciertamente asqueado de la calaña que se asoma por estos lares. Un día tras otro la corrupción indica que la clase política se ha tomado el país como un cortijo propio, no se salva nadie. Da igual que sean los que piden la independencia catalana exhibiendo con orgullo la bandera y los sentimientos de un pueblo que ve como ha sido ninguneado, y es, por sus políticos. Lo mismo pasa en Madrid, Murcia, Andalucía o en Torredonjimeno, por decir un sitio apartado.


Deberían hacer examen de conciencia aunque dudo que sepan lo que es. Lo de darle un "carguito", lo entienden como la posibilidad de hacerse millonarios en poco tiempo; a costa de todos, claro. Ayer veía en televisión las declaraciones del ex tesorero de Convergencia en las que sonreía cuando hablaba de quedarse con el 1,5% de las mordidas en el Caso Palau. No es para reírse, igual que no lo es que otros partidos con amplias mayorías democráticas sean objeto de investigaciones varias por el mismo motivo. ¿Es que no queda nadie sano entre los políticos al uso?, supongo que alguno habrá, no es posible que todos sean unos chorizos, me niego a creerlo.


Cuando el asunto de la corrupción debería ser un asunto de Estado, cuando todos los partidos, digo todos, están obligados a representar a quienes les han votado, alguno se niega a crear comisiones de investigación sobre la corrupción. Una pena, quiere decir que si se niegan a algo tan grave es que algo hay que esconder o guardar.


Y ahora la prensa.¿Que los periodistas somos amenazados?, de siempre. A veces de forma inquisitoria y otras de forma suave pero a nadie le gusta que se metan en sus asuntos, si son turbios menos.


Como anécdota, recuerdo que hace años colaboraba, desde la Costa del Sol, con La Gaceta de los Negocios. Desgraciadamente, uno de los responsables recibió una llamada de alguien "influyente" y, literalmente, me echaron, o sea dejé de colaborar por el arte del birlibirloque; ganaba poco por las colaboraciones pero estaba bien ser colaborador en el periódico de negocios. En fin, no sólo amenazas sino que te echan cuando a alguien no le interesas o quiere hacerte daño. Curiosamente mis noticias eran todas buenas, destacando la imagen de la Costa del Sol en general y de Marbella en particular.


No sé qué está pasando en esta sociedad pero nos estamos volviendo todos un poco "tiquismiquis". Evidentemente, la libertad de prensa tiene que prevalecer pero los medios son empresas y quieren tener las mejores relaciones con el dinero. Dudo mucho que. en algún momento, todo periodista no haya sido "amenazado". Y a muchos no les hace falta la amenaza directa, con saber dónde trabajan tienen suficiente.


Y siempre tendremos el derecho a replicar con las letras; todavía recuerdo aquel día que ante cientos de policías Jesús Gil y Gil me señaló con un dedo y dijo: "éste es el culpable de todo". Al día siguiente la portada del diario nacional Claro, otro para el que colaboraba, ya desaparecido, salió con la noticia de que la policía de Marbella estaba entrenada por ex agentes del Mossad. Luego me contrató y trabajé con él, mes y medio; todavía me quedaba algo de honestidad; quizás no tanto por él ni por otra gente que sé que trabajaba, y a destajo, sino por algún espécimen que como se ha visto llegaron a Marbella a robar.

 
 
 

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