Carlos Medrano, caricaturista: “la censura es un crimen”
- 6 mar 2017
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El pintor cartagenero considera que los atentados contra artistas son expresiones de chantaje, intolerancia e intimidación contra la libertad colectiva
Dos casos violentos conmovieron la sensibilidad de la cultura mundial, de las personas que viven y desarrollan su educación, su expresividad artística y su vinculación con las más altas cotas de solidaridad en un mundo convulso y violento que se radicaliza por días y cuyos componentes expresan de la forma más vil el odio y la insolidaridad; a veces pagándolo con el mensajero.
El atentado contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo en enero de 2015 dejó doce muertos, entre ellos varios dibujantes, el mundo de la cultura quedó boquiabierto y estupefacto. El pasado domingo el escritor jordano Nahed Hattar fue asesinado en Ammán por verse envuelto en un caso judicial al difundir una caricatura considerada blasfema e insultante.
Es cierto que el caricaturista suele trabajar con intención de deformar los rasgos característicos de una persona o grupo de personas, sobre noticias o cualquier acto relevante que surja en el mundo real o ficticio. El problema es que esa alteración no es bien acogida por algunos.
El pintor y caricaturista cartagenero Carlos Medrano tiene su opinión al respecto: “cualquier forma de censura es un crimen contra la cultura y contra la Humanidad. A veces me pregunto qué motiva esta serie de acontecimientos aunque queda claro que el miedo es un buen aliado de quienes chantajean, intimidan y usan la violencia más radical. Considero que no es la forma de solucionar los conflictos y que el diálogo es un buen medio para conseguir los fines; procuro no entrar en temas religiosos o políticos porque es verdad que se pueden herir sensibilidades”.
Medrano considera que no es bueno bloquear la expresividad del artista y que, en ocasiones, el arte evoluciona hacia lo más racional porque el público es lo que quiere, seguramente porque así lo entiende mejor: “yo suelo estudiar e investigar, adentrarme en lo más profundo de la persona. Yo no pinto los ojos, pinto el alma. La desfiguración en exceso puede provocar rechazo; la ironía también”.
Siendo conocida la gran faceta de Medrano como excelente caricaturista, el pintor también cuenta con óleos y trabajos abstractos y surrealistas. Inmerso en plena investigación y desarrollo de nuevas técnicas pictóricas ha trabajado incluso con los ojos cerrados: “Es cierto, esto quizás no lo entienda la gente pero el hecho de que te tapes lo ojos significa que dejas fluir todo tu interior y el resultado de manchas sobre un lienzo blanco, o figuras distorsionadas, deja entrever no sólo tu estado de ánimo sino toda tu personalidad. Sería algo así como un test de Rorschach sobre un lienzo, quizás los demás también sepan interpretarlo al igual que se hace con el test”.
El éxito acompaña a Medrano desde hace veinticinco años, persona involucrada en la cultura cartagenera que mira hacia el Mundo con ojos críticos pero realistas: “no es bueno que se bloquee e intimide a quienes sólo queremos dar forma y desarrollar la cultura con unos pinceles, la realidad a veces es mala y un pintor, un periodista o un escritor sólo somos mensajeros de esa realidad”.


















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